Usted está en : Portada : Crónica Domingo 27 de marzo de 2005

Una denominación para honrar al general José Velásquez Bórquez

Bajo la administración del alcalde Luis Pacasse Angulo, esa calle se redujo hasta lo que es hoy, una pasaje entre Ramírez y Vargas

Por Manuel Cortés Gallardo

La calle General Velásquez está entre las más antiguas del sector céntrico de Calama.

Fue primero una vía para llevar ganado desde la calle Bañados Espinosa (actual Espinoza) hasta el abrevadero que estaba ubicado en lo que hoy es la esquina de Granaderos y Ramírez. Servía para delimitar propiedades y hacía de calle y camino al mismo tiempo. Llegaba hasta Cobija.

Posteriormente, las necesidades de la urbanización hicieron surgir a la calle Granaderos y, por las construcciones que le dieron vida a Sotomayor, General Velásquez se comprimió y quedó comprendida por las calles Vargas y Sotomayor.

Entre los mayores orgullos de esa vía estaban los de servir de límite al Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe de Ayquina y pasar por la puerta principal de la Catedral San Juan Bautista. De ese modo, hasta entonces, todos los novios pasaban por General Velásquez en su marcha hacia el templo para casarse por la Iglesia.

Bajo la administración del alcalde Luis Pacasse Angulo, esa calle se redujo hasta lo que es hoy, una pasaje entre Ramírez y Vargas. Pacasse tenía el proyecto de dejar la Catedral dentro de la Plaza, integrada a ello. Para los efectos esperaba poder eliminar el edificio que está en la esquina de Sotomayor. La idea final era que Calama se caracterizara por tener la Catedral dentro de la plaza. Lo ha logrado en parte.

 

Homenaje

Esa vía es homenaje al general José Velásquez Bórquez quien nació en Quillota, el 27 de diciembre de 1833. Era hijo del Coronel español José Velásquez, que llegó a Chile con su esposa doña Rosario Bórquez en los días de nuestra emancipación, combatiendo por la causa del Rey de España.

Ingresó a la Escuela Militar el 25 de abril de 1850 y obtuvo en ella una situación preponderante, gracias a su conducta intachable y a su ejemplar contracción al estudio. Egresó como Alférez de Artillería en 1854 y pasó a continuar sus servicios al Regimiento del Arma.

Obtuvo el grado de Teniente el 16 de mayo de 1857. En el año 1859, recibió su bautismo de fuego al actuar en la revolución del norte, en defensa de la Constitución. Fue Ayudante del Coronel Silva Chávez en el Combate de Los Loros. Participó enseguida en la Campaña de Coquimbo y combatió en Cerro Grande a las órdenes del General Juan Vidaurre Leal, por lo que fue ascendido a Capitán el 10 de marzo de 1860.

Cubrió con su Compañía de Artillería las Guarniciones de Alta Frontera desde 1861 hasta 1865. Realizó cuatro campañas al interior de la Araucanía y contribuyó a la construcción de casi todos los fuertes del Bío-Bío, Malleco y en la faja de la costa. En abril de 1863 se le comisionó para que reconociera el río Vergara, desde Angol hasta Nacimiento.

En 1877 era Comandante del Batallón CIVICO de Los Ángeles, donde servía al estallar la Guerra del Pacífico.

En julio de 1879 se le encargó la construcción de los fuertes del puerto de Antofagasta. Fue en ese año de 1879, el 31 de diciembre, cuando fue ascendido a Coronel y nombrado Comandante General de la Artillería del Ejército del Norte el, 2 de enero de 1880.

Las primeras acciones de la guerra en las que Velásquez participó fueron el bombardeo de Antofagasta por el blindado Huáscar, a las órdenes del general Erasmo Escala, el 28 de agosto de 1879.

También lo hizo en el Desembarco de Pisagua, el 2 de noviembre de 1879 y en la Batalla de San Francisco, el 19 de noviembre de ese año, siendo en cada una de estas acciones recomendado con distinción en los boletines oficiales.

Cuando el General Escala anunció su renuncia al Comando en Jefe, el nombre de Velásquez figuró entre los candidatos a ocupar el puesto de Jefe del Estado Mayor General. El General Baquedano aceptó complacido ese nombramiento y, como se sabe, las brillantes condiciones de estos dos Jefes, más la cooperación de Lagos, formaron una trilogía militar que encauzó las operaciones.

En las vísperas de Chorrillos, el General Baquedano dispuso que la Artillería de Campaña, repartida hasta entonces en las Divisiones, quedase reunida en manos del Comandante General del Arma.

Con ello se daba la importancia que se merecía al puesto que ahora desempeñaba el Coronel Velásquez. En la concepción del plan de ataque de la batalla citada, este último prestó su valiosa cooperación y volvió a impugnar, brillantemente, el plan de envolvimiento presentado por el Ministro Vergara.

 
 
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