Usted está en : Portada : Crónica Miércoles 10 de agosto de 2005

La casa del vicio se tomó Pedro León Gallo

Drogadictos, alcohólicos y macheteros no dejan vivir a los vecinos y trabajadores del hotel cercano al lugar

Calama.- El peligro ronda la calle Pedro León Gallo, entre Vivar y Balmaceda. Y no se puede hablar de menos si en el lugar la gente constantemente es asaltada e intimidada por los delincuentes que se han tomado la arteria, como s se tratase de un pueblo sin ley.

El foco delictual, el espacio que cría delincuentes, alcohólicos y drogadictos, es la vivienda abandonada en la intersección de León Gallo con Balmaceda. Ahí, antes se ubicó un restorán, el Adobes de Balmaceda, incluso, aún están las letras metálicas que lo anuncian como testigos de que antes la familia tenía su lugar reservado, sin temor a nada.

 

Hotel

Ahora las cosas han cambiado y una de las víctimas es el hotel Diego de Almagro, el cual está ubicado justo a su costado oriente. Según su gerenta de operaciones, María Susana Gómez, lo que han tenido que soportar con la presencia de los individuos que pernoctan en la casa es traumático.

Estos ingresan a la recepción intimidando a los pasajeros y recepcionistas, piden monedas a la salida del hotel, abren los vehículos que se estacionan en las afueras con la intención de robar las radios y otras pertenencias.

Lo que es más dramático aún, la secretaria del recinto fue asaltada y el copero fue apuñalado, felizmente la maldad no alcanzó a llevarse su vida.

Lo más traumático de esto, es que estos individuos han intentado quemar la casa en innumerables ocasiones. Esto ha alarmado a los pasajeros que se encuentran en los pisos superiores del Almagro, ya que las llamas parecieran tomar el edificio. A esto se suma el intento de los delincuentes por ingresar al hotel por el segundo piso, pero se tomaron los resguardos necesarios para impedir esto.

 

Vecinos

Según el testimonio de vecinos, años atrás, en los buenos tiempos, antes que la casa fuera dejada de lado, reinaba la tranquilidad, era una calle con ambiente agradable, donde los niños podían jugar tranquilamente. Ahora, se debe tener estricto cuidado con ellos, ya que los mismos borrachos que se juntan allí, al ver a un menor de edad, lo invitan con engaños a la casona, pero felizmente los pequeños han reaccionado a tiempo y las cosas no han pasado más allá.

Ellos piden que alguien haga algo, no niegan que carabineros permanentemente está fiscalizando el lugar, pero no pueden estar de punto fijo. Por eso, la solución debe ser de fondo, como cerrar el lugar o demoler la vivienda, que es la solución que mejores resultados puede tener.

Esta casa está entregando la verdadera imagen de Calama a los visitantes, no puede ser que turistas sean asaltados en la puerta del hotel o molestados por tipos borrachos que les exigen dinero. Después se dice que las cosas son exageradas.

 
 
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