Usted está en : Portada : Opinión Sábado 3 de diciembre de 2005

Reacciones
impropias

El ministro de Salud, Pedro García, es probable que no pase a la historia por alguna transformación mayor al sistema de salud del país, ni nada que se le parezca; pero es inevitable que quedará en el inconsciente colectivo, por sus particulares declaraciones, y a contar de esta semana, por salirse de sus casillas, con ocasión de una inauguración en el hospital Van Büren de Valparaíso, donde perdió la compostura y se enfrentó airadamente con una funcionaria del recinto asistencial.

Ahora, si de recordar su currículum a este respecto se trata, basta con decir que, en el 2003, el ministro García abrió los fuegos de esta seguidilla de declaraciones y epsisodios desafortunados, con su ya célebre frase "pregúntenles a las vacas por qué no dan leche".

En el mismo año, pero tiempo después, se despachó la no menos polémica declaración "con la hepatitis estamos comiendo caca", a propósito del brote de la epidemia.

Y para rematar el año 2003, con ocasión de las Fiestas Patrias, dijo que, "no se puede garantizar que ahí no les vendan gatos"...

Pero el 2004 no fue menos noticioso en esta materia, ya que partió el año diciendo que, "aquí no hay ninguna agenda antirratones", a propósito de un nuevo virus hanta; rematando con "buscamos una salud más mejor... como dijo el huaso".

Mientras que este año, intentó poner paños fríos a las polémicas, y dijo que, "el Presidente confía en mí, así que tranquiléin, John Güein".

Y antes del impasse en la Quinta Región, cerró su performance con la siguiente recomendación a una vecina que no tenía plata para comprar seda dental: "use hilo de coser".

Es decir, no debiera sorprender todo lo que ocurra con el ministro, que nos tiene acostumbrados a este tipo de "numeritos", que sin embargo, ahora rayó en el borde de la imprudencia, si es que no lo fue.

Ya que es probable que, el ministro no tenga la habilidad de otros para enfrentarse a los medios de comunicación e incluso a los propios usuarios del sistema, que con razón o no, al exigirle explicaciones, lo complican; pero de ahí a enfrentarse del modo que lo hizo, con una funcionaria del servicio de salud, hay un trecho.

Porque ciertamente no es tolerable tampoco la forma en que los trabajadores del hospital en cuestión lo abordaron, situación que se pudiese interpretar como una verdadera "encerrona" -aunque muchas veces estas instancias son las únicas oportunidades que tienen los trabajadores de hablar con sus autoridades-; pero nada avala la actitud de una autoridad del rango del ministro. Pese a que la reacción haya encontrado apoyo en el mismísimo Presidente de la República, quien quizás, motivado por el clima pre-electoral que se vive, no quiso polemizar ni cuestionar al Secretario de Estado.

 
 
Opciones
Volver a la portada Volver a la portada
Enviar este artículo Enviar este artículo
Imprimir sólo texto Imprimir sólo texto