Usted está en : Portada : Crónica Lunes 26 de junio de 2006

Falleció conocido enfermero loíno

Victima de un edema pulmonar falleció el profesional enfermero loíno Mauricio Alejandro Oliden Rivas, quien había cumplido treinta años de edad y se encontraba desde hace un año en Santiago, donde se desempeñaba en la clínica particular Avant Salud.

Su familia y sus muchos amigos no encuentran hoy consuelo al saber que el joven profesional dejó de existir abruptamente, sin antes jamás demostrar indicios de enfermedad alguna, sino por el contrario, él era quien siempre estuvo muy preocupado de su familia y de todo el mundo que le rodeaba por cuanto hacía de su profesión un verdadero apostolado.

Su carrera de enfermería la sacó precisamente porque tenía condiciones innatas de servicio a los demás. Tras haber obtenido su título en el 2004, decidió buscar mejores perspectivas de vida y probar suerte en otros lugares, por lo mismo se desempeñó en su primer año de labores en la Clínica Antofagasta y después decidió ir tras otros rumbos para probar suerte, por lo que decidió irse a Santiago. Postuló y fue bien acogido en la Clínica Avant Salud, donde pese al poco tiempo que alcanzó a estar allí, ya se había ganado el afecto de todos los trabajadores de ese recinto y también de los pacientes, quienes no podían creer lo que le había sucedido.

 

Su deceso

Mauricio Oliden estuvo en la clínica hasta el martes, ya el miércoles no se presentó a trabajar. El jueves tampoco apareció. Se inquietaron sus colegas, llegaron a su departamento, hacían sonar su celular y se sentía dentro de su habitación, pero él no respondía. Ingresaron y yacía en su cama.

La autopsia relevó que le sobrevino un paro respiratorio a consecuencia del edema pulmonar que presentó y frente al cual no alcanzó a reaccionar para pedir auxilio.

Su familia en Calama, compuesta por su madre Patricia Rivas y sus cinco hermanos recién el viernes pudieron llegar hasta él, para reconocerle y poder retirar su cuerpo.

En la misma clínica pidieron lo dejaran por esa noche para rendirle los homenajes que él se merecía, dado que se había integrado plenamente al equipo de trabajo y pese a ser todavía joven y e incluso soltero, llenaba un espacio importante en ese lugar. Sus compañeras de trabajo, enfermeras de larga trayectoria comentaban que Mauricio, les dejó muchísimo y lo que más valoraban de él era su dedicación, su amor a la profesión y los valores que les enseñó.

Había estudiado en el Liceo Francisco de Aguirre, donde destacó por sus calificaciones y su conducta y luego ingresó a la Universidad de Antofagasta, donde entregó a su madre la satisfacción de convertirse en profesional. Su padre José Oliden había fallecido cuando él estaba estudiando.

Sus funerales se efectuaron ayer y fue sepultado en el cementerio Parque El Loa.

 
 
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