Usted está en : Portada : Opinión Lunes 26 de marzo de 2007

Una región funcional

escribe Samuel Muñoz, Profesor

No una región "funcionaria". Esto, creo, ya lo he dicho. No resultará muy simpático, para muchos, pero es preciso decirlo. Más vale prevenir que curar. La noticia sobre la creación de la Región Arica-Parinacota puede que haya puesto sonrisa en la cara de quienes aspiran a ocupar algún cargo en su administración. ¡Qué decir de lo que podría ser El Loa Región! Tres cuartos de lo mismo. Bien está. Todos y cada uno de nosotros tenemos derecho a tener aspiraciones, pero la burocracia, cuando no es eficiente, sólo sirve para desembolsar recursos en sus sueldos. La verdad sea dicha, la regionalización, en Chile, no ha sido todo lo buena que debió ser. Los hombres proponen y Dios dispone…

¿En qué puede afectar a usted, profesor? Buena pregunta. A mi edad, en mi condición de jubilado, puedo darme el lujo de tomar palco y presenciar la tragicomedia política, pero me conocéis bien y sabéis que eso de las "vergüenzas ajenas" no es una parte del sainete que me produzca beneplácito.

Mis últimas incursiones, en el terreno de salud, me han dejado mal gusto en la boca. Los muchachos del consultorio Montt hacen lo que pueden, con los recursos que tienen. Y no lo hacen mal, pero tropiezan con un recargo de trabajo de medianas posibilidades. Por la plata, baila la gata, décimos los sureños. Podrían hacer más; si tuviesen con qué. Si la creación de una nueva región, la nuestra, va a dar salud y educación, en El Loa, las herramientas necesarias, el personal suficiente, bienvenida sea; en caso contrario, ¿para qué será útil?

Los viejos nos ponemos pesimistas. Hemos visto demasiado. Más de agraz que de mieles; así es que nos reservamos el derecho a emitir juicios, cuando el tiempo sea. Aunque consejos no evitan caídas, no está de sobra advertir que necesitamos más eficiencia y menos palabrería. Menos comisiones, que sólo engendran sub-comisiones, para esto, para lo otro, y para lo de más allá. Hay que preparar a los equipos, verificar la veracidad de sus currículos y verlos en terreno. El movimiento se prueba andando. Contratos a plazo fijo. Quien no sirva, se va. Exámenes periódicos, para comprobar que hay deseo de mejorar. Corrección de errores; al toque. Téngase en cuenta que los errores son excusables (y solucionables). Fallas humanas, siempre habrá. Lo que es imperdonable es la desidia. Lo que es condenable es la flojera.

¿Qué me pongo pesado? Sí; debo reconocerlo. Me sucede lo que en mi contacto con los niños. No me gustan los ruidos improductivos. Y, para mí, los niños más hermosos son los que menos se ven. No quiero más conversaciones que demuestren que usted maneja manuales de administración de nuestra hornada. Cuando lo vea en el campo de batalla, primera línea de fuego, mi querido señor, señorita, señora, o lo que sea, entonces, y sólo entonces, creeré en usted; no antes. ¡Hum!

 
 
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