Usted está en : Portada : Crónica Viernes 10 de agosto de 2007

Televisarán el Calvario de la joven Claudia Araya Díaz

El homicidio de Claudia Jimena Araya Díaz que terminó con la condena de los dos acusados se convirtió en uno de los casos más difíciles para los actores de la Reforma Procesal Penal

En el Programa "Mea Culpa" televisarán el horrendo asesinato de la joven trabajadora loína Claudia Jimena Araya Díaz, perpetrado en Calama el 27 de octubre de 2001.

Por tal motivo, hoy, el equipo que encabeza Carlos Pinto visitará el Centro de Detención Preventiva de Calama para entrevistar a Alejandro Rivas, uno de los autores del delito, quien cumple condena de 20 años de presidio. El otro autor está en la cárcel de Tocopilla.

Como es sabido es uno de los hechos sangrientos que conmocionó a la comunidad loína en general, al punto que hasta el propio obispo de Calama de entonces, monseñor Cristián Contreras Molina pronunció palabras condenatorias en la Catedral.

Al final, a sendas penas de 20 años de presidio mayor en su grado máximo fueron condenados Roberto González Vera y Alejandro Rivas Celedón, como autores del delito de homicidio calificado en calidad de consumado, contra la joven trabajadora calameña Claudia Jimena Araya Díaz. Además, Roberto González fue condenado a 61 días de presidio por el delito de hurto.

La sentencia fue pronunciada por el Tribunal Oral en lo Penal de Calama presidido por la magistrada Irma Tapia Valdés e integrado, además, por los jueces Franco Repetto Contreras y Jaime Medina Jara. El fallo de 106 carillas tamaño oficio fue pronunciado por la unanimidad del tribunal colegiado, leído por la presidenta Irma Tapia Valdés y redactado por Jaime Medina Jara.

El condenado Roberto González no asistió porque estaba deprimido. A Alejandro Rivas Celedón le consideraron la atenuante de cooperación al esclarecimiento del delito, la que compensó la agravante de haber cometido el homicidio mientras cumplía condena.

El hurto al que se refiere la condena se trató de dos anillos avaluados en 40 mil pesos. Esas especies, además de aros de metal amarillo fueron devueltos a la madre de la joven asesinada.

El homicidio calificado fue acreditado con la declaración del médico Rodrigo Meza Inostroza, quien refirió que la autopsia evidenció una gran fractura craneana frontotémporo parietal izquierdo de carácter vital, hemorragia disecante pelviana de carácter vital, compatible con hematoma pelviano traumático y, quemaduras de tercer grado con incineración parcial corporal asociado a efecto conservador de partes blandas remanentes.

La causa de la muerte fue la agresión con un elemento contundente en el lado izquierdo del cráneo.