Usted está en : Portada : Crónica Lunes 31 de diciembre de 2007

El cierre de Chuquicamata marcó la vida de sus hijos

Se realizó toda una ceremonia con más de 30 mil asistentes, pero aquello no fue suficiente para impedir que muchos derramaran sus emotivas lágrimas ante tal acontecimiento. Ahora, el campamento duerme a la espera de ser cubierto

Las calles del campamento de Chuquicamata están vacías, sólo quedan los recuerdos de aquellas épocas en que sus habitantes desarrollaban su vida activamente, con un comercio próspero y una convivencia que los transformó en una gran familia.

Todo aquello es parte del pasado, es una historia que este año cerró sus puertas. Chuquicamata es ahora un área industrial y los días en que su gente era feliz en su cobijo no volverán jamás.

Es una de las noticias más significativas del 2007 para la Provincia El Loa, principalmente por el gran impacto que ha significado el traslado de miles de familias hasta Calama. Aquello ya es notorio con la gran cantidad de vehículos que se aglomeran en diversos puntos de la ciudad, además del evidente crecimiento de las actividades comerciales.

El momento cúlmine

Pero hace dos semanas se marcó el instante más significativo de dicho proceso con el traslado del comerciante más antiguo del mineral, don Alcides Lira, propietario del emporio La Verbena, espacio más característico del centro comercial de Chuquicamata.

Fue un instante doloroso para él y su familia y en tal oportunidad lo acompañamos en sus últimos instantes sobre el suelo de su querida tierra, expresando que el cierre del campamento significó para muchos el momento más amargo de sus vidas.

Es así, Chuquicamata escribió su último capítulo de su historia que comenzó en 1915 con la llegada de empresarios mineros norteamericanos que vieron a un costado del yacimiento de cobre el lugar perfecto para construir un campamento, el que fue tomando forma hasta transformarse en un rincón especial, enclavado a dos mil 800 metros sobre el nivel del mar.

En agosto se realizó un masivo acto en el casco central del campamento, al que concurrieron más de 10 mil personas. Ahí se entregaron públicamente las últimas palabras de agradecimiento y se recordó a personajes emblemáticos, además de rememorar algunos lugares que dejaron de existir por el avance de las faenas, como el campamento americano y el hospital Roy H Glover que en los años 70 fue considerado el más moderno de Sudamérica.

En la memoria

Chuquicamata estará en la memoria de todos quienes lo conocieron, permanecerá en la memoria colectiva y en los corazones de todos quienes sufren por su destino.

Recordemos permanentemente a los que hicieron de este lugar un espacio amable y lleno de singularidades, esos personajes que ya no están con nosotros y que dieron parte de sus vidas para construir la magia que poco a poco desaparece… Allá, en las alturas tristes, con brisa de tragedia.