Usted está en : Portada : Crónica Miércoles 23 de abril de 2008

Trabajador se convirtió en el decimoquinto caso de suicidio

Nuevo caso ocurrió en el sector poniente de la ciudad al interior de una parcela del poblado de Lican Tatai

Otro caso de suicidio a menos de 24 horas del anterior y la situación debería ser motivo de alarma generalizada, ya que Calama comienza a aparecer con uno de los más altos índices de autoeliminación en el país.

Los casos ocurridos este año cruzan todas las edades y así como ayer era informado que un abuelito de 73 años puso fin a su existencia, hoy, el suicidio afectó a un trabajador de 26 años de edad.

Como en las situaciones anteriores, se desconoce la causa que llevó a la víctima a tan severa decisión.

El nuevo caso que es el número 15 del presente año, antes que termine el cuarto mes, ocurrió en el poblado del Lican Tatai, al poniente de Calama, específicamente en la parcela 18 y, de acuerdo a los antecedentes que están en poder de Carabineros, la realidad quedó al descubierto en horas de la mañana, cuando fue hallado el cadáver de Rodrigo Alejandro Godoy López, 26 años de edad.

En el lugar habrían hallado un mensaje en el que el extinto pedía perdón a sus familiares, pero no daba a conocer la causa de la decisión.

El cadáver pendía de una viga, a la que estaba atado por el cuello con un cable.

Las personas que hallaron el cuerpo, alertaron a Carabineros cuyos efectivos concurrieron al lugar y comprobaron la veracidad de la denuncia, pero ya no quedaba nada por hacer, porque ya había transcurrido demasiado tiempo desde que el joven trabajador se colgó.

Carabineros dio cuenta al Ministerio Público de lo ocurrido y, la Fiscalía dispuso el levantamiento del cadáver y su derivación a la morgue del Servicio Médico Legal para que le practiquen la necropsia de rigor.

En el lugar no había demostración de la acción de terceras personas y todo llevó a los funcionarios policiales a concluir que se trató de un suicidio y la muerte se produjo a causa de asfixia por ahorcamiento.

El nuevo caso impactó negativamente a todo el poblado de Lican Tatai y, probablemente, ocurra lo mismo en el resto de la ciudad, dado que los habitantes no pueden seguir indiferentes a la verdadera desgracia que está afectando a la capital loína.

Muerte

No es la primera vez que este Diario llama la atención sobre la defensa de la vida humana, porque en sus 40 años de historia nunca ha sido indiferente a la lamentable realidad que suele afectarnos.

Los lamentos por las muertes ocurridas en los últimos años comienzan a apagarse lentamente.

Así ha ocurrido siempre en Calama. Al momento de la ocurrencia de los hechos las lamentaciones y reclamaciones abundan, pero nada pasa más allá. Protestar es fácil, discursear también, así como querellarse y demandar, pero ofrece algunos escollos la acción positiva, favorable, sensata y socializante.

La Vida reclama su lugar entre la humanidad y lo hace de diferentes formas. Su estilo suele pasar inadvertido. Pero, se las ingenia para dividirnos, como ocurre en la sociedad chilena que arrastra las consecuencias de los excesos.

Un caso

Una persona atacada por la Muerte innecesariamente y en forma evitable debe preocuparnos a todos.

En la defensa de la Vida nunca habrá exageración. Por eso preocupan los suicidios.

En la Provincia El Loa, este año van 15 personas que han hallado la Muerte por la vía de la autoeliminación.

También se han producido situaciones frustradas.

Motivos deben existir para tanta acción lamentable.

Esas razones tienen posibilidades de recibir tratamiento médico, apoyo vecinal y familiar, para evitar los muertos.

Vivimos en sociedad y cada socio es responsable de lo que ocurre. De todo lo que pasa, sin eludir nada. Lo contrario es ser mal socio. Quizás sea hora de preguntarnos cuál es el aporte individual para que esas realidades ocurran.

No puede ser que los pobladores de Calama se queden tranquilos, indiferentes, ante lo que está ocurriendo. Es una realidad intranqulizante, pero que con el aporte de todos puede remediarse.