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Lunes 5 de enero de 2009
Ocho estrellas naranjas brillan en el firmamento

Vicente Cantatore, Jorge Toro, Miguel Hermosilla, José Sulantay, Nelson Acosta y Luis Garisto alzaron la copa del Torneo Nacional

Tan corta como exitosa es la existencia de Cobreloa que luego de ser creado estuvo sólo el año 1977 en Segunda División y que inmediatamente comenzó a brillar en la Primera. Incluso en los campeonatos del 78 y 79 estuvo muy cerca de campeonar.

 

La primera tronadura: 1980

 

Después de un exitoso comienzo y haber puesto a Cobreloa en sólo tres años en lo más alto del fútbol profesional, Andrés Prieto dejó el club minero y dejó su cargo en las manos de Vicente Cantatore, que en su primer año ya hizo historia.

 

El "Viejo" fichó a Oscar Wirth, Enzo Escobar y además a un lateral que a la larga haría historia en el club minero como fue Héctor "Ligua" Puebla.

 

Cobreloa tuvo una campaña espectacular, manteniéndose invicto en casa y luchando fecha a fecha la punta del campeonato con la Universidad de Chile.

 

Fue recién en la penúltima fecha el 30 de noviembre cuando los "Monstruitos" de Don Vicente dieron el gran paso al título. Ese día los "Zorros" y la Universidad de Chile llegaron empatados a 44 puntos.

 

Los naranjas jugaron en Iquique y ganaron 2-0, mientras que la "U" sólo logró un empate y los naranjas se quedaron como punteros exclusivos de la tabla a la espera de la última fecha.

 

Una verdadera fiesta se vivió ese día en el Municipal, incluso el estadio fue arreglado durante toda la semana para este evento. Llegaron casi 15 personas controladas, pero habían muchos más Hasta las torres estaban llenas de hinchas que querían ver Cobreloa campeón. Ese día los "Zorros" ganaron 3-0 y dieron una alegría a los mineros que aún agradecen.

 

De dulce y agraz: 1982

 

El golpe fuerte de perder la segunda final de la Copa Libertadores de América ante Peñarol, dejó mal al plantel loíno.

 

Con la pena contenida, en una de las habitaciones de Juan Pinto Durán, y junto a unas cervezas, el plantel de Cobreloa se comprometió a obtener el título de ese año. Mario Soto, el capitán, se lo dijo a Cantatore cuando éste entró para preguntar a sus "monstruitos" cómo estaban: "Vicente, queremos estar solos. Ya nos juramentamos que si levantamos cabeza somos campeones. Le prometemos el título". A esas alturas, Colo Colo y Universidad de Chile se habían escapado en la tabla de posiciones producto que los naranjas tenían puesta su atención en dos frentes. Fue un torneo parejo, de 30 fechas y donde la gran diferencia la marcaron los loínos en el último tercio de torneo, Cobreloa obtuvo 18 puntos en 11 encuentros (todavía se sumaban dos en las victorias) y logró dejar en el camino a azules y albos, alzándose nuevamente campeón, por segunda vez en su historia. En esa campaña se convirtieron 2,3 tantos por encuentro.

 

Pese a todo: 1985

 

A fines de '84 Vicente Cantatore anunció que dejaría Calama y los directivos le preguntaron quién podía ser el sucesor, no dudó en recomendar a Jorge Toro ex figura que incluso tuvo un paso por el fútbol italiano.

 

Cuando asumió en enero del 85 se encontró que no tendría a dos de los pilares fundamentales del club como Víctor Merello y Rubén Gómez. Pero también sumó a Jorge "Chicho" García y Oscar Arriaza.

 

Era un año difícil, porque los naranjas tenían la ilusión de hacer sentir a la gente lo mismo que vivió a comienzos de los '80.

 

Con el correr de las fechas Toro impuso disciplina y un juego que fue rápidamente asumido por sus pupilos, quienes respondieron durante la campaña y sólo perdieron siete encuentros, empataron 10 y ganaron 21, dando como resultado un rendimiento del 68.42 por ciento.

 

La lucha fue palmo a palmo con Everton y Colo Colo, pero Cobreloa ganó puntos importantes fuera de casa, lo que les dio confianza para no ceder terreno a sus perseguidores. En la penúltima fecha, Cobreloa ganó en Calama 8-1 a Magallanes y eso hizo que la gente viajara en masa hasta Arica para dar la vuelta en la última jornada. El partido era de vida o muerte.

 

La semana estuvo marcada porque Jorge Luis Siviero, esos años préstamo en Arica, no quiso jugar la final por respeto a ambas instituciones. El "León", estuvo en el ojo del huracán, pero a la larga la hinchada comprendió.

 

El encuentro final se disputó ante 18 mil 137 espectadores, lo ganaron los naranjas 2-1 dieron la vuelta olímpica y de paso mandaron al descenso a Arica que nunca más volvió a Primera.

 

Gracias Trobbiani: 1988

 

Cobreloa tuvo una Copa Chile para el olvido, eso le costó la cabeza a Jorge Luis Siviero. Ahí asumió Miguel Hermosilla que se hizo cargo de un equipo que a esa altura parecía incendiarse.

 

La contratación más fuerte fue la del gran Marcelo Trobbiani que dos años antes había sido campeón del mundo con Argentina en México.

 

De la mano de "Mandrake" y después de dejar escapar el título en manos de Colo Colo, los hinchas naranjas tenían claro que ganarle a los albos en el Municipal y dar la vuelta tenía doble objetivo.

 

Los días previos fueron intensos en los puntos de ventas de entradas, esto sorprendió a los dirigentes quienes pensaban que por ser verano no sería mucha la gente que estaría en el Municipal, porque muchos socios e hinchas estarían de vacaciones. Pero no fue así, sino todo lo contrario.

 

Llegaron 17 mil 55 personas controladas, el estadio contaba con los pozos tras los arcos por eso hubo gente de pie en ese sector. Fue una verdadera fiesta, papel picado por montones además del típico mono con los colores de Colo Colo recorriendo las gradas.

 

Terminado el pleito la gente salió con tranquilidad del recinto, con la sensación de haber vengado todas las frustraciones vividas en años anteriores con Colo Colo, por eso tanto en Calama como en Chuquicamata se organizaron caravanas para festejar la cuarta estrella de la historia. La tormenta del desierto Marcelo Trobbiani puso el fútbol, el "Diablo"

 

Un gran equipo: 1992

 

La sequía de campeonatos tenía preocupados a los dirigentes loínos, por eso el año 1991 apelaron a la renovación total, trajeron 10 jugadores nuevos y dejaron partir a varios históricos.

 

Durante el 91 no consiguieron nada, pero el equipo se afiató, encontró ritmo, pero a comienzos del 92 nuevamente tuvo una caída en la Copa Chile lo que le costó la salida al técnico Fernando Cavallieri y asumió José Sulantay.

 

El "Negro" tomó al equipo, lo motivó e incluso hizo un cambio fuerte en la formación del elenco minero optando por una línea de tres en el fondo, dos laterales volantes un contención, dos salidas y dos delanteros.

 

El equipo anduvo muy bien, fue una máquina y llegó muy arriba en la tabla de posiciones, incluso a una fecha del final de la competencia dio la vuelta olímpica ante Fernández Vial en el Municipal.

 

El domingo 13 de diciembre llenaron el Municipal 11 mil 536 espectadores. Eran las 15 horas cuando Mario Sánchez, dio el vamos al encuentro.

 

Cobreloa dominó todo el partido. En los primeros minutos se notó una superioridad abismante que se acentuó cuando Juan Covarrubias inauguró el marcador en el minuto 23. 1-0 arriba se fueron al descanso. A los cuatro del complemento Jaime Vera dio la tranquilidad. Don José saltó del banco para celebrar con el público. El estadio estaba prendido, todos alentaban, pero Fernando Vergara descontó a los 53.

 

Los mineros controlaban todo, por momentos dando un baile, pero el Vial debía seguir e intentar ganar para no descender. Ramón "Peraca" Pérez, anotó el tercero a los 60.

 

A siete del final nuevamente Fernando Vergara anotó y abrió una pequeña esperanza a su equipo. El tiempo no les alcanzó. Cobreloa dio la vuelta olímpica mientras don José, sobre los hombros de algunos hinchas recibió el cariño y el agradecimiento de la gente. Ese día completaron además una racha de 26 partidos sin perder.