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Miércoles 7 de enero de 2009
Empleo Mínimo y pileta

La serie sobre los años ochenta, que mantuvo a millones de chilenos pegados a los televisores, hizo que las personas sumaran recuerdos de experiencias vividas en esa década, cuando las cosas se tornaron harto difíciles, pero igual las familias salieron adelante.

Dentro de lo experimentado salió al recuerdo el programa de Empleo Mínimo a través del cual, las personas podían obtener una cantidad ínfima de dinero además de una pequeña bolsa con cositas para engañar las tripas. De previsión ni que hablar.

Tampoco los gobiernos democráticos se han acordado del tema como para dictar una resolución favorable a los que todavía quedan y que perdieron de hacer imposiciones y con ello se formaron lagunas grandotas que les han dificultado la jubilación.

Recordar el Empleo Mínimo que después pasó a llamarse algo así como Programa para Jefes de Hogar, ahora parecerá un chiste.

Cuadrillas de trabajadores estaban una semana completa trasladando piedras de un lado al otro. En la semana siguiente, las piedras volvían al lugar original. Así sucesivamente.

El cantito era, llevar las piedras, traer las piedras.

Como el mundo gira, al pasar el tiempo la historia halla su espejo. Un espejo de agua por ejemplo.

Se parece a un canto de ahora que podría tener períodos más largos:

Construyamos una pileta, destruyamos la pileta, que retorne la pileta, que desaparezca la pileta...

Así puede ser eternamente y siempre habrá un plan nuevo y otro y otro y así permaneceremos ocupados.