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Miércoles 25 de febrero de 2009
Baquedano: Una estación y pueblo lleno de historia

Entre Antofagasta y Calama se extiende, como una alfombra mágica, la mítica Pampa Salitrera. Poseedora de un encanto único, su geografía durante los últimos siglos se ha transformado en testigo de un sinnúmero de historias. En la actualidad sus parajes son locaciones perfectas para producciones publicitarias y cinematográficas, pero antes eran territorios de hombres rudos y mujeres esforzadas quienes escribieron la epopeya del "oro blanco".

Pero su importancia descansa en su rico patrimonio histórico y cultural. Como ejemplo, el pueblo de Baquedano, distante a 72 kilómetros de Antofagasta, tiene entre sus "tesoros" un extraordinario museo ferroviario. Allí está el parque Histórico Ferrocarril de Baquedano, el cual evoca el pasado de su estampa imponente con fierros y bronces, locomotoras, coches y maquinarias que trasladan a épocas de glorias e historias todavía sin contar.

La historia narra que en 1889, los Ferrocarriles del Estado iniciaron el estudio de la línea férrea de cabildo a Iquique, construcción que se ejecutó en secciones. El tendido norte-sur produjo un punto de encuentro con el trazado oeste-este del Ferrocarril Antofagasta a Bolivia. Esto fue la génesis de Baquedano, en 1910. Hoy permanece intacto con sus viejas máquinas, y el paso de la carretera que Panamericana Norte.

Este cruce se convirtió en el paso obligado de todo el movimiento de carga y pasajeros que generaba la actividad salitrera y minera de entonces. Este cruce conoció en forma directa del auge, y posterior caída del salitre. También supo de la extracción de plata y la conquista del cobre. En la actualidad continúa como testigo del desarrollo de la región, aunque en forma paradójica es un rincón olvidado de la región. Cosas de la modernidad, o del destino.