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Domingo 30 de agosto de 2009
Las animitas milagrosas de Calama

Para la iglesia católica son cultos populares no oficiales. La animita de Claudia Araya, es una de las que más placas de agradecimientos suma en el último tiempo

Por todas las calles de Calama, en las carreteras o en sitios a los que pocos logran acceder, se encuentran estos lugares de veneración religiosa. No todas son famosas y concurridas. Pequeñas y grandes, unas más olvidadas que otras, llenas de color y floridas. Son las animitas que se levantan cada vez que un accidente trágico ocurre y basta un grupo de leales deudos para que se levante una especie de santuario.

 

Son construcciones que recuerdan un fatídico hecho ocurrido en espacios públicos. Por la gran cantidad de placas de agradecimiento con las que cuentan, es posible darse cuenta que llega a límites insospechados la creencia, la fe de algunos por hechos a los que se le atribuye alguna característica extraterrenal.

 

Se habla de milagros, de historias que terminan con un desenlace propicio al recordar o invocar la presencia de estas personas que fallecieron por distintas causas. En el caso de Claudia Araya, la joven que fue brutalmente asesinada el año 2001, se habla de una serie de casos en los que intervino la voluntad de esta calameña.

 

"Gracias por favor concedido"

 

Si bien no existe una cifra exacta de la cantidad de animitas que hay en Calama, varias de ellas tienen décadas de existencia y algunas han sufrido un franco deterioro. Han estado por años en el anonimato, la figura de ellas ha ido progresivamente pasando al olvido y sólo las recuerdan personas que viven cerca de ellas o familiares.