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Viernes 4 de septiembre de 2009
Las frases celebres y las mejores anécdotas de un "Loco" del fútbol
Marcelo Bielsa es fuente inagotable de reflexiones y situaciones fuera de lo común

En una oportunidad, y motivados por una expresiva goleada en contra, un par de barras bravas de Newell's Old Boys visitaron la casa de Marcelo Bielsa para recriminarle una caída en Copa Libertadores y este los espantó con granada en mano de su propiedad. La anécdota circula más en el terreno de lo mitológico que de la realidad, pero lo cierto es que la figura y la historia del entrenador rosarino no dejan indiferente y cada tanto el "Loco" protagoniza un nuevo episodio digno de ser rememorado.

En sus propias palabras

Antes de una final contra Boca Juniors: "Nosotros tenemos que reconstruir una sensación, algo muy profundo: remitirnos a los 14 años, cuando en el barrio nos tocaba jugar contra aquellos rivales a los que les teníamos bronca y no nos importaba nada más que eso, ni el lugar, ni la hora, nada. Porque lo único que nos interesaba, justamente, era jugar".

Antes de un duelo contra Colombia: "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre".

Aprender del fracaso: "Los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos".

Sobre su carrera: "La mía es una familia de profesionales, que nunca se opuso a mis vocaciones. Quise ser jugador de fútbol y fui. Fracasado, pero llegué a jugar en la Primera de Newell's".

Halagos de la prensa: "Nunca me dejé tentar por los elogios. Los elogios en el fútbol son de una hipocresía absoluta. El fútbol está concebido así, tiene que haber o una gran alegría o una gran tristeza. Derrota o victoria, sangre o aplauso son valores muy caros al ser humano".

Anecdotario bielsista

Inmediatamente terminada la final del Torneo Esperanzas de Toulon, en la que Italia venció a Chile, Marcelo Bielsa se acercó al técnico azzurro. "Eso no es fútbol, eso no es fútbol. Todo pelotazos al 9: eso no es fútbol. Ustedes, todo por arriba. Eso no es jugar, eso no es jugar", le recriminó el "Loco", desencajado.

En un entrenamiento previo a un partido por Eliminatorias, ante las constantes jugadas acrobáticas y arriesgadas que efectuaba Arturo Vidal, Bielsa detuvo todo y se le acercó al volante, señalándole enérgicamente: "Acá usted está jugando en Bayer Leverkusen. Y todo lo que usted hace es un desorden. De nada sirven las piernas a la altura de la cabeza. Si quiere jugar conmigo, debe hacer el trabajo que se le pide, no el que usted cree que hace falta. No hacen falta los héroes en el fútbol".

En 1990, en sus comienzos como DT de Newell´s, Marcelo Bielsa no era afecto a concentrar con el equipo. Un día, el arquero, Norberto Scoponi, se lo reprochó. Y este en su tono respetuoso pero firme, le respondió: "Mientras usted duerme, yo estoy haciendo cosas para que el equipo mejore".

Una con su hermano Rafael: El entrenador sabía que Ariel Ortega sólo prestaba atención pocos minutos y después se dispersaba. Un día, Rafael lo ve al Loco solo, en el medio de su campo, abstraído, pensativo.

-¿Qué te pasa?- le pregunta a Marcelo.

A lo que el "Loco" le contesta:

-Estoy pensando en cómo hacerle entender a Ortega, en 5 minutos, un concepto futbolístico que lleva más de media hora explicar.

Fernando Gamboa contó la siguiente anécdota. Un día antes del clásico con Central por el Apertura de 1990: "Era domingo después de la siesta (el partido se jugaba el lunes). Yo estaba en el pasillo, jugando con un pacman y se me acercó Bielsa. Me miró y me preguntó si tenía ganas de jugar, si estaba ansioso porque llegara el momento. Yo, a todo esto, seguía jugando, hasta que de pronto me dice:

- Pará, mírame, te estoy hablando

Dejé de jugar y le contesté:

- Tranquilo, profe, ¿qué pasa?

Me vuelve a mirar fijamente y me pregunta:

- ¿Qué daría usted por ganar este clásico?

- Todo, absolutamente todo, soy capaz de trabar con la cabeza- contesté.

No le satisfizo la respuesta y me dijo:

- Más, hay que dar más

- ¿Algo más? ¿Le parece poco?

Fue entonces que me mostró la mano y me dijo:

- Si me aseguran ganar, me dejo cortar este dedo".

En una entrevista hace algunos años, el periodista rosarino Luis Yorlano le preguntó a Norberto Scoponi, ex arquero de Newell´s y dirigido por Marcelo Bielsa, cuál había sido la situación más insólita que le había tocado vivir con el Loco.

Scoponi contó, entonces, que en un partido él tiraba, en todos los saques de meta, la pelota directamente a la tribuna a la altura de media cancha, provocando el abucheo general del público.

Bielsa le había dado la orden, explícitamente, de tirarlos todos afuera, pues decía que del saque lateral del rival recuperaría la pelota más rápido.

En una de las primeras charlas técnicas de Marcelo Bielsa como entrenador de Vélez, el Loco comentó: "Muchachos, ¿saben qué es lo que más me impresionó de este club?". Todos lo miraron, serios. "Su auto Husaín, está bárbaro". Todos se mataron de la risa.