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Viernes 9 de octubre de 2009
"Caso Calama": el capítulo que enfrentó a Madariaga con Pinochet
Además, Rodolfo Seguel la recuerda como una mujer valiente

Paulo Alvarado H.

palvarado@mercuriocalama.cl

Una de las últimas entrevistas concedida por Mónica Madariaga a la revista Cambio21, en mayo de este año, dejó en evidencia que el metal también es frágil a las altas presiones. Ahí queda de manifiesto que el caso más complicado que tuvo que asumir en su rol de encargada de Justicia del régimen militar, la hizo tambalear, incluso, actuando con rebeldía en contra del Augusto Pinochet.

Se trata del caso de los dos fusilados de Calama, Gabriel Hernández Anderson y Eduardo Villanueva, quienes participaron en el robo de 12 millones de pesos (de la época) de la sucursal del banco del Estado de Chuquicamata, el 22 de octubre de 1982.

Así narra un extracto del significativo documento periodístico, en el cual Madariaga da a conocer su decisión de perdonarles la vida, para después ser reprendida por el propio Pinochet.

"Se los concedí. Yo les concedí el indulto y no se contó nunca. Lo que se dijo públicamente era que ya había hablado a favor de la pena de muerte. Pero después me arrepentí. Me arrepentí cuando conozco al padre de uno de los fusilados.

Cuando conozco al padre veo a ese hombre acongojado, veo a esa estampa de la virgen que salta y cae en mi mano y yo se la dono a él, o sea, hubo todo una situación que a mi me llega a dar el indulto.

Pero Augusto Pinochet le devolvió el Decreto a Alicia y le dijo 'dile a tú Ministra que se ponga los pantalones y si no tiene cinturón yo le presto el mío porque se le cayeron'.

Yo le dije a Alicia: hago un nuevo Decreto pero lo vas a firmar tú como ministro subrogante. No yo. Y se hizo un segundo decreto que lo firmó Alicia Cantarero Aparicio, como Ministra de Justicia Subrogante. Volvió a ir Alicia con el decreto donde Pinochet, denegando el indulto en la forma que el Presidente lo había ordenado y él le dijo no. 'Yo quiero que la Mónica sea lo suficiente mujercita y apechugue ella y que haga mención en el texto del decreto al informe negativo de la Corte Suprema, el informe de clemencia y que haga expresa mención de ese informe' (le dijo Pinochet).

Entonces tuve firmarlo. Y se lo mandé a dejar. No fui yo a llevárselo.

Fue un acto de íntima rebeldía. En ese caso, él firmó el decreto en mi ausencia ciertamente y me hizo una jugarreta.

Lo mandó a publicar en el diario La Segunda en cuya tapa y contratapa salió publicado. Justamente en aquella parte donde dice se deniega el indulto a los señores fulanos y zutanos y la firma mía en grande, es muy parecida a la de él, a la de Augusto.

En ese texto se publicó completo el facsímil en el diario La Segunda: Me mandó a decir con esa publicación: 'Te dejé amarrada cabrita'.

Esa fue la historia verdadera que hay detrás de la muerte de estos dos señores", concluye.

El recuerdo

Rodolfo Seguel, quien a mediados de los 80 fue un permanente actor en el trabajo que se estaba realizando para retornar a la democracia, manifestó su pesar por la muerte de la ex ministra de Pinochet.

El ahora candidato a diputado por el distrito, reconoce que ella fue una mujer valiente: "Conmigo tuvo gestos nobles, no lo puedo negar. En plena dictadura, en el año 1985 estaba preso Manuel Bustos (fallecido presidente de la CUT) y yo recurrí a ella. Me atendió en una forma muy deferente, yo le regalé una flor preciosa, nos tomamos un café y yo le pedí por Manuel, que hiciera las gestiones para que lo liberaran y lo hizo".

Agrega que le comentó, cuando ya había retornado la democracia, que se había equivocado en participar en la dictadura y que no vio lo que estaba ocurriendo: "yo no tenía por qué creerle, porque a lo mejor no quiso ver. Pero después realizó muchos gestos políticos sin necesidad hacia el sistema democrático y eso me dejó contento".

Además recuerda que era una mujer que podía entrar sin problema a las cárceles, que era muy respetada, inteligente y valiente: "porque ella no utilizó las armas que sí ocupó Pinochet. Ella golpeó a la dictadura".

Con respecto a los funerales, precisó que la familia Pinochet debería asistir: "Tienen que ir a presentar sus respetos porque ella fue una funcionaria de la dictadura militar", finalizó.