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Domingo 6 de diciembre de 2009
Radioastronomía cumple 50 años de vida
Primeros estudios en el país marcaron inicio de la radioastronomía en Chile y en Latinoamérica

Hace cinco décadas y convencido del potencial de la radioastronomía, el entonces director del Observatorio Astronómico Nacional, Federico Rutlland, convenció al director del Departamento de Magnetismo Terrestre de la Carnegie Institution de Washington de instalar un interferómetro solar en nuestro territorio.

Así, el 25 de noviembre de 1959 se obtuvo el primer registro de la radioemisión del Sol en 175 MHz desde el flamante Observatorio Radioastronómico de la Universidad de Chile en Rinconada de Maipú, en las afueras de Santiago.

Este evento marcó el inicio de la radioastronomía en Chile y en Latinoamérica, y hoy tiene su máximo exponente en el proyecto ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), el más grande y moderno radiotelescopio, ubicado en el Llano de Chajnantor en nuestra Segunda Región de Antofagasta.

"Yo diría que este primer registro fue como la semilla de este tipo de observaciones, porque el descubrimiento de que estábamos recibiendo ondas de radio desde el Universo se hizo en 1932 y nuestras observaciones fueron apenas 27 años después. Eso fue un gran avance pues significó que podíamos mirar por una nueva ventana", afirma Héctor Alvarez, quien por esos años era estudiante de ingeniería eléctrica y estuvo encargado de ubicar un lugar adecuado y de la instalación del interferómetro.

Durante su funcionamiento, en el radio observatorio de la Universidad de Chile se efectuaron importantes investigaciones, como los estudios de la emisión decamétrica de Júpiter; y la realización de un mapa de toda la radiación del fondo galáctico, cubriendo todo el cielo austral y detectando una gran cantidad de radiofuentes extragalácticas y galácticas, incluyendo varios pulsares.

Gracias a los resultados obtenidos, los ojos de la comunidad científica internacional se volvieron a Chile, concretando proyectos como el radiotelescopio de ondas milimétricas instalado en el Observatorio de Cerro Tololo en colaboración con la Universidad de Columbia. Esta gestión realizada por la Universidad de Chile, permitió el arribo de los radiotelescopios SEST en La Silla y NANTEN en Las Campanas.

Pese a que en el año 2000 se decidió el cierre definitivo del Observatorio Radioastronómico de Rinconada de Maipú, su importancia en el desarrollo y avance de esta apasionante ciencia fue fundamental y una parte trascendental en la historia científica de nuestro país que iniciará un nuevo capítulo a fines del 2011, cuando el más potente y moderno telescopio del mundo, ALMA, comience sus primeras observaciones.