El que Cobreloa haya caído derrotado ante Audax Italiano ayer en el estadio de La Florida, es más bien una anécdota, un detalle, comparado con la pérdida, con el dolor con el que debe lidiar en estos días, y en los que vendrán, el entrenador Raúl Toro, tras la partida de su madre, doña Adriana Fuenzalida Jaña. El DT, fiel a su estilo serio y comprometido, no quiso estar ausente del duelo que sus dirigidos enfrentaron ayer en la capital, aún cuando tenía derecho como hijo para ausentarse, además de la venia de los dirigentes. Y es que si hay alguien que cree en el trabajo de Raúl Toro es precisamente Raúl Toro, el técnico cree en lo que está haciendo y si bien en el fútbol no hay certezas, él cree en este proyecto futbolístico, que por el momento espera tomar un camino menos tortuoso. Pero la impaciencia es uno de los ingredientes infaltables cuando se habla de fútbol. Muchas veces se espera en vano, y muchas otras no. Lo cierto es que no hay nada cierto en esta actividad deportiva, por muy profesional que sea. Muchas veces el sabor dulce de los triunfos llega cuando se ha probado el amargo de la derrota. Pero volviendo al gesto de Toro, cabe decir que por acciones como esta es que algunos hombres se ganan el respeto, el que muchas veces no es valorado, pero que tanto dice de un hombre. Toro lo tiene en Audax Italiano y entre sus hinchas, que le brindaron un minuto de silencio a su mamá ayer antes del juego, minuto que fue respetado como pocos se recuerde. Toro, con su gesto, nos invita a creer también en lo que se está haciendo con este equipo, a comprometerse con un proyecto que aún está en proceso. Toro hace esta invitación pese al dolor inmenso que lo embarga tras la pérdida de su madre, porque cree. |
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