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Jueves 25 de febrero de 2010
Maneras de combatir la delincuencia juvenil

Cuando se trata de combatir los focos de delincuencia, las ideas e iniciativas no sólo tienen que estar dirigidas a detener jóvenes y hacer redadas para marginarlos socialmente por su supuesta peligrosidad. Se necesitan también propuestas que los ayude a insertarlos en la sociedad como ciudadanos normales.

También podemos buscar ideas que les impida fomentar o hacer nidos de delincuencia. Uno de estas tareas apuntan a terminar con los sitios eriazos o edificios abandonados que son el lugar ideal para que los delincuentes planifiquen, se oculten o los utilicen de guarida.

De esta manera vamos limpiando la ciudad, y sacando lugares que se convierten en un gran peligro para los transeúntes.

Pero no debemos conformarnos sólo con arrasar con los sitios abandonados. Se pueden realizar otras acciones que también apunten a terminar con grupos y pandillas que se dedican a delinquir.

La creación de parques y recintos de distracción como multicanchas también ayudan a que los jóvenes distraigan su atención en otras acciones más productivas. La realización de talleres, musicales, artísticos y deportivos, son ideales para que en forma grupal, los jóvenes puedan desarrollar sus habilidades.

El ideal es que siempre tengan distracciones para mantenerse alejados de graves peligros como la droga y la ejecución de delitos irremediablemente los lleva al mundo delictual.

No podemos descuidar el rol de padres, que es clave para que siempre puedan tener un consejo oportuno, el apoyo en la crisis y sobre todo cariño, para que no pierdan su condición de hijos y que necesitan ayuda hasta el fin de sus días.

Tenemos que trabajar en prevención y no por reacción, cuando ya está todo consumado, cuando los jóvenes forman parte de pandillas o bandas e inmersos en la dependencia de la droga.

Si actuamos a tiempo, podemos cambiar esta tendencia de ver cada vez a más menores de edad prontuariados, detenidos, citados a la Fiscalía y llenos de problemas.

Nuestra propuesta es combatir la delincuencia juvenil no con policías, sino con oportunidades, con recintos recreativos, con orientaciones adecuadas, con afecto y con una mayor inversión de tiempo para ellos. Con un poco de amor podremos rescatar a muchos jóvenes.