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Lunes 21 de junio de 2010
Inca Coya: el cráter que esconde El Loa

Su simple existencia es todo un misterio para científicos e investigadores, es un pequeño milagro pocas veces visto en la naturaleza y que se gesta a pocos kilómetros de Calama, específicamente en San Francisco de Chiu Chiu.

Inca Coya, la laguna que corona la belleza de uno de los poblados más emblemáticos de la cultura atacameña, es un atractivo turístico lleno de belleza y misterios, destacados este fin de semana en la portada del periódico capitalino Las Últimas Noticias, como uno de los megacráteres de Chile.

A sólo cinco kilómetros al noreste de la localidad del interior, se ubica este milagro de la naturaleza, al cual le atribuyen la particularidad de no tener fondo. Pero en definitiva son: 13,30 hectáreas de agua salada, rodeada de la más variada fauna y flora xerofítica (adaptable a medios secos) que puede divisarse a poca distancia.

Está ubicada al oriente de Chiu Chiu y tiene una forma de un gran óvalo asimétrico. Un grupo de expertos descubrió que es alimentada por aguas subterráneas proveniente del Río Loa y que desagua en el Río Salado ubicado en la misma zona, por medio de napas similares a las del río más largo de Chile. Por ello es que el agua nunca se ha podrido, pero tampoco se desarrolla vida.

Son muy pocos los valientes que se atreven a bañarse en el lugar, ya que los lugareños aseguran que no tiene fondo, pero un grupo de ingenieros determinó que su cuenca es de unos 60 metros.

Leyenda

El loíno René Aguirre, relata la leyenda que le brindó el nombre a esta laguna, "Colque-Coillur era la más hermosa de las 'ñustas' (princesa atacameña), su dulzura y candidez conquistaron al inca Atahualpa Yupanqui, quien había llegado a las bellas tierras chiuchiuanas.

Una promesa de su amado convenció a la joven y le ofrendó la más preciada piedra de su ser. Su vientre acuñó a un niño, luego una traición de Atahualpa hizo que la princesa Colque- Coillur se sumergiera en las agua de la laguna junto a su hijo. Y nunca más se supo de ella. Aunque intrépidos y experimentados nadadores buscaron a la dolida ñusta, no lograron hallarla. La excusa fue que aquella laguna no tenía fondo. Fue por la tragedia que se le denominó Inca Coya, que significa esposa del Inca", narró el loíno.

Este cráter en la tierra es un bello misterio, el cual tiene su origen en las propias aguas que lo formaron, ya que la humedad hizo que el suelo cediera dejando este salado ojo de agua.