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Domingo 10 de abril de 2011
Volcanes y leyendas

En el afán de observar los cerros y volcanes nevados después del fenómeno climático de hace unos días atrás, nuevamente me asombré con la belleza de esas formas recortadas contra el cielo del oriente, con sus faldeos todos cubiertos de nieve.

En el absorto mirar de la cordillera, recorriendo de uno en uno, las formas y nombres de los cerros y volcanes, recordé un viaje a Uyuni, en que contratamos un guía para cruzar el salar y poder llegar a un antiguo poblado de fundación española, llamado Salinas de Garcí Mendoza, que estaba cercano a un yacimiento de plata.

Creo que si hay momentos mágicos, yo viví uno junto a mis compañeros de viaje, cuando en el atardecer, en un borde del salar, en donde los colores azules, rojos, violetas y amarillos se iban mezclando y dando distintos tonos al ambiente, que envolvían la leyenda que nos refería el guía sobre "el volcán Tunupa", en que hacía una relación oral de las modificaciones geofísicas que había tenido el entorno del salar debido a las grandes conmociones geológicas.

Entonces, en bellas consideraciones del lenguaje iba narrando las erupciones volcánicas, terremotos, la formación de montañas, la cadena de la cordillera, las planicies y el salar.

Los actores eran entonces todos estos elementos que ahora convertidos en grandes colosos, titanes y dioses de la cultura Aymara se iban entrelazando en una historia que uno podía imaginarse al mirar estos cerros y volcanes circundantes.

Recordé entonces un libro de Pumarino Soto en que me parecía haber visto algo similar con relación al tema y efectivamente lo encontré en una pequeña historia sobre el "Tata Machu" o el abuelo grande que lloraba y que deriva en el vocablo "Tata-iu" o "el abuelo que llora", que con el correr del tiempo deriva en "Tatiu" y posteriormente en "Tatio", como lo conocemos hoy día.

Lo interesante de esto es que me puse en campaña de buscar información sobre nuestros volcanes, los que están frente a Calama o al menos en la Segunda Región y encontré alrededor de 180, algunos ya como cerros por la antigüedad de su conformación.

Haciendo un barrido de norte a sur en nuestra región podemos distinguir cerros y volcanes como el Olca, Miño, Aucalquincha, Ollagüe, Ascotán, San Pedro, San Pablo, Panire, Linzor, Toconce, Tatio, Putana, Colorado, Sairecabur, Licancabur, Juriques, Zapaleri, Purico, Colachi, Pili, Aguas Calientes, Láscar, Tumisa, Miscante, Miñiques, Laco, Pular, Socompa, Llullaillaco y Lastarria entre otros que se pueden haber escondido.

Lo más probable es que tengamos también alguna historia asociativa general de la conformación en el tiempo de todas estas maravillas terrenas, algunas veces trágicas y en otras tan tranquilas y hermosas como por estos días que nos deleitan con sus formas y nevados.