Año XXXVII - Nro. 12.486 - Sábado 22 de noviembre de 2003

Otro mártir de Carabineros

El funcionario quien siempre luchó contra la delincuencia, murió junto a un delincuente, además, otro funcionario sufrió heridas cortantes y tres pasajeros de un minibús resultaron con lesiones de distinto carácter.

Manuel Cortés G.

Los carabineros tienen en Calama una galería de heroísmo de gran significación, porque el cumplimiento del deber les ha obligado a entregar su vida para desarrollar sus funciones.

En Toconao dos funcionarios murieron cuando censaban la población ganadera doméstica y, cuando recorrían los alrededores del poblado, sendos balazos de una carabina Winchester cayeron sobre ellos en demostración de odio. Hace dos años, seis funcionarios, incluida una dama, entregaron sus vidas cuando se dirigían a Calama para realizar los peritajes de un accidente carretero ocurrido en el camino que une la capital loína con El Abra.

A ellos, que forman en la nómina de los mártires de Carabineros de Chile se suma, desde el año pasado, el joven calameño Marcelo Antonio Castillo Fernández, quien prestaba servicios en Mejillones, pero debido a su condición de loíno fue sepultado en el Cementerio Municipal de Calama, en el mausoleo de la institución policial.

El jueves pasado se cumplió un año de su deceso. El aniversario dio lugar a una manifestación de fe, cuando oficiales jefes, subalternos, amigos y funcionarios en retiro se congregaron en la Catedral San Juan Bautista para rezar por su alma y, al mismo tiempo, para empaparse del compromiso de rendir la vida si fuera necesario en el cumplimiento del deber.

Para las jefaturas, Carabineros sumó otro mártir a sus páginas del servicio heroico en beneficio comunitario. Para sus pares el hecho es un orgullo para la institución, la familia del extinto y para quienes tuvieron la oportunidad de verlo vestir el uniforme verde.

 

Conocido

 

Marcelo Antonio Castillo Fernández era muy conocido en Calama especialmente en el ámbito juvenil, ya que realizó sus estudios en el Liceo B-10 de Chuquicamata y, más tarde en el Instituto Nacional de Capacitación donde fue alumno de informática. En 1996 ingresó a Carabineros de Chile. Terminado el curso de instrucción, sirvió corto tiempo en Antofagasta y luego fue destinado a Mejillones donde el 20 de noviembre de 2002 lo sorprendió la muerte.

Su vocación de servicio público la heredó de su padre, el sargento Nelson Castillo Olavarría, el calerano que trabajó más de 20 años en Calama y, luego de retirarse de Carabineros ha seguido prestando servicios en la Gran Minería. Precisamente, el sargento Castillo recibió distinciones por su espíritu de servicio y por el cariño con el que trasmitía el espíritu policial a los funcionarios bisoños. Es también, un buen padre. Esos talentos constituyeron el incentivo principal para que Marcelo siguiera la senda de su padre.

La madre Elena Fernández Campos resolvía con ternura el exceso de exigencias que se imponía el joven Marcelo en su trabajo y en su vida. Sus hermanas Carolina y Ana Cristina, lo admiraban, lo querían y lo mimaban llamándolo "Chelito". Los pobladores de la calle Vasco de Gama, donde vivía la familia, nunca lo desconocieron, porque apreciaban su don de gente.

 

Muerte

 

El hecho que llevó al martirio al carabinero calameño todavía resulta inexplicable. El funcionario quien siempre luchó contra la delincuencia, murió junto a un delincuente, además, otro funcionario sufrió heridas cortantes y tres pasajeros de un minibús resultaron con lesiones de distinto carácter.

Todo ello fue el resultado del enfrentamiento ocurrido a las 7.30 horas en el kilómetro 35 de la Ruta A-1 que une Antofagasta con Mejillones.

Todavía hay investigación sobre lo ocurrido, pero lo que más podría aproximarse a la verdad de lo ocurrido es que un individuo de 26 años de edad, intentó asaltar al conductor de un minibús de la empresa Corsal que se dirigía a Antofagasta. El mismo individuo intimidó a los pasajeros para que le entregaran sus especies de valor. Cuando el asaltante intimidaba a los pasajeros, el chofer del minibús escapó con el fin de pedir ayuda, pero el asaltante se fue en pos de él esgrimiendo un machete y un estoque.

El conductor que escapaba se subió a otro minibús y como su perseguidor estaba muy cercano también subió.

Antes que las cosas se le pusieran más difíciles, el asaltante tomó de rehén a una pasajera.

El individuo tomó a la mujer por el cuello, y mientras la amenazaba con un objeto cortante la obligó a bajarse y a caminar unos 500 metros. Tal situación fue observada por dos funcionarios policiales que se desplazaban en un bus interprovincial. Avisaron inmediatamente al fono 133.

A los pocos minutos llegaron al lugar dos patrullas de Carabineros, una de la Subcomisaría Norte de Antofagasta y de la Tenencia Mejillones.

En ese momento ocurrió el lamentable incidente que costó la vida al carabinero Marcelo Castillo Fernández, quien en medio de la confusión recibió un impacto de bala.

Marcelo logró auxiliar a la pasajera que era amenazada por el delincuente, quien más allá de la amenaza le hizo tres heridas cortantes en el cuello. Por su parte otro integrante de la patrulla, el sargento segundo Juan Aravena Tapia intervino además para detener al individuo que portaba dos armas cortantes. El delincuente, se abalanzó sobre el sargento y le propinó una herida en la zona torácica. Ante la agresión, el suboficial cayó al piso y sacó a relucir su arma de servicio y disparó contra su atacante, quien recibió a lo menos tres impactos de bala, en el tórax y la cabeza. El individuo alcanzó a caminar unos 40 metros antes de caer desplomado.

Durante este enfrentamiento, el carabinero Marcelo Castillo también resultó gravemente herido a bala. A pesar que fue trasladado al Hospital Clínico Regional, falleció antes de ingresar al establecimiento asistencial.

Ciertamente la investigación avanza, pero por ahora ha quedado claro que un joven calameño ha pasado a engrosar las filas de los hombres heroicos que no trepidan en dejar su vida, cuando el anhelo de servir a su prójimo les enfrenta a esa exigencia siempre posible en esas profesiones.

 

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