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Científicos chilenos buscan mejorar la polinización con modelos matemáticos

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Se trata de entender los sistemas ecológicos sobre la base de ecuaciones y simulaciones computacionales por parte de un equipo integrado por investigadores del Centro de Genómica, Ecología y Medioambiente (GEMA) de la Universidad Mayor en Chile.

Su trabajo, publicado recientemente en la revista Nature Comunications, se centra en el análisis de la interacción de plantas silvestres y especies invasoras de polinizadores, con el objetivo de conservar la biodiversidad del planeta.

Recordaron que más del 70 % de los cultivos agrícolas de mayor consumo humano requieren de la polinización, pero en los últimos años ha habido una disminución importante del número de insectos y otras especies que realizan esa tarea.

La posibilidad de que el problema haga peligrar los ecosistemas terrestres, la provisión de alimentos y materias primas indispensables para la Humanidad, es la premisa que el equipo ha tomado como base para analizar las dinámicas de interacción entre plantas y sus polinizadores a gran escala.

"Sabemos que aproximadamente el 90 % de las plantas superiores terrestres dependen total o parcialmente, para su reproducción, de la polinización por insectos y dentro de estos, las abejas", señaló Rodrigo Ramos Jiliberto, líder del equipo.

"Entender cómo se mantiene la estructura e integridad de esta interacción entre vegetales y sus polinizadores significa comprender cómo se mantiene la biodiversidad del planeta, pues a partir de esta interrelación se construye el resto de la red de componentes biológicos de los sistemas terrestres", subrayó.

El investigador agregó que sobre la base de distintos factores de estudio, el equipo desarrolló un modelo matemático de esos sistemas biológicos para luego analizarlos a través de simulación computacional, lo que permite obtener una gran cantidad de resultados e interpretarlos en un menor tiempo, en lo que se conoce como ecología teórica.

La ecología teórica "permite abordar preguntas que son muy difíciles de responder con herramientas experimentales tradicionales", explicó.

"Trabajamos con sistemas a gran escala, en procesos que tardan decenios en manifestarse, con cientos de especies y miles de variables que no podemos llevar al laboratorio, pero que sí es posible simular en un computador", precisó.

Respecto del objetivo específico del trabajo, Ramos Jiliberto destacó que la mayoría de cultivos vegetales destinados al consumo humano necesitan de la polinización por abejas, pero actualmente hay una crisis global que afecta a estos insectos.

Las razones de tal disminución responden, dijo, a un conjunto de causas, como la destrucción de los hábitat naturales, la contaminación por agroquímicos en el sector agrícola, el cambio climático y la incidencia de patógenos que afectan a los polinizadores.

En ese contexto, el equipo puso el foco en los polinizadores introducidos, que no es algo nuevo, "pues ocurre intencional o accidentalmente".

Así, el equipo optó por simular en un sistema modelo de interacciones planta-polinizador, la introducción de polinizadores exóticos con diferentes características biológicas, explicó.

"Además simulamos distintos atributos estructurales del sistema que recibe a las especies introducidas. Ocupamos especies genéricas, con ciertos rasgos funcionales y características biológicas. Asimismo, emulamos ecosistemas receptores de distinto nivel de complejidad estructural", agregó.

De este modo descubrieron que la probabilidad de que una especie exótica invada un ecosistema nativo depende de atributos biológicos del invasor y particularmente de la eficiencia de polinización, mientras el impacto negativo de las especies introducidas estaría determinado por la estructura del ecosistema receptor.

El objetivo final es equilibrar los factores hasta alcanzar efectos benéficos para plantas y polinizadores.

Un equipo de científicos chilenos ha recurrido a modelos matemáticos en busca de mejorar la polinización de las plantas, en el marco de un trabajo que procura predecir el comportamiento de los ecosistemas terrestres, dijeron a Efe los investigadores.

Descubren cómo matar al cáncer

RESULTADOS. Combinando dos enzimas es posible precipitar el envejecimiento de las células cancerosas.
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Antes de la división celular, las largas cadenas de ADN de la célula en enrollan estrechamente para formar las estructuras que llamamos cromosomas. Esta configuración permite proteger al material genético de la célula de posibles daños físicos o químicos.

Las extremidades de los cromosomas se llaman telómeros, unas estructuras especializadas que deben replicarse en cada ciclo de la división celular. Sin embargo, la replicación completa de los telómeros hasta los últimos extremos de los cromosomas necesita mecanismos especializados, que son limitados.

Por este motivo, los telómeros son sensibles al estrés oxidativo, que mina su capacidad de replicación. El estrés oxidativo es causado por un desequilibrio entre la producción de especies reactivas del oxígeno y la capacidad de un sistema biológico de decodificar rápidamente los reactivos intermedios, o de reparar el daño resultante.

Debido al estrés oxidativo, los telómeros pierden longitud con el paso del tiempo y esta disminución de sus proporciones limita a su vez la vida de las células, ya que la reducción de los telómeros es la causa principal del envejecimiento celular.

Dos enzimas estratégicas

Lo que ha conseguido esta nueva investigación, desarrollada por Joachim Lingner y Wareed Ahmed, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), según se explica en un comunicado, es identificar dos enzimas antioxidantes cuya acción combinada impide la oxidación del ADN telomérico en las extremidades de los cromosomas.

Al perturbar a estas dos enzimas, denominadas PRDX1 y MTH1, en las células cancerosas, estos científicos descubrieron que los telómeros de estas células se reducían con cada división celular y finalmente terminaban por desaparecer.

Uno de los objetivos más prometedores para el tratamiento del cáncer es la telomerasa, una enzima que replica el ADN en los extremos de los cromosomas eucarióticos y permite el alargamiento de los telómeros.

Esta enzima está muy presente en las células cancerosas, conservando intactos sus telómeros y haciendo por ello casi inmortales a estas células malignas. Lo que ha descubierto esta investigación es que perturbando las enzimas PRDX1 y MTH1, la telomerasa deja de obstaculizar la reducción de los telómeros de las células cancerígenas, propiciando así su muerte.

Los intentos realizados hasta ahora para bloquear la acción de la telomerasa en las células cancerígenas no han sido eficaces a nivel clínico, pero este descubrimiento permitirá impedir la protección de las células cancerosas de manera indirecta.

"En vez de inhibir la enzima en sí misma, lo que hemos hecho es centrarnos en su sustrato, es decir, en la extremidad del cromosoma, para que la telomerasa no puede alargarse", explica Joachim Lingner.

Científicos suizos han identificado dos enzimas que protegen los cromosomas del estrés oxidativo y de su reducción y comprobado que bloquear estas enzimas podría constituir una nueva estrategia anticancerígena para inhibir la telomerasa, la enzima que hace inmortales a los tumores.